Artículos de Opinión

Información publicada por José Miguel Rodríguez en sitio web Geneanet.org. Como un reconocimiento por ser uno de los familiares preocupados de la historia de nuestros antecesores, publicamos completamente dicho artículo, que cita diversas fuentes que hablan de Ricarlo Lever y sus iniciativas empresariales.  

Trabajo de recopilación de José Miguel Rodríguez.

"Nació en Lancashire, este condado comprende una zona de tierras bajas al oeste de Inglaterra, junto al Mar de Irlanda, mientras que en el interior predominan las tierras altas. La actividad agrícola está especializada en granjas lecheras, ganadería y cultivo de verduras. Esta región ha sido desde el siglo XVII un centro de manufacturación textil. Actualmente, se siguen fabricando productos textiles, aunque otras industrias la han relegado a un papel secundario. Quizas de esta característica de su tierra natal, Ricardo heredó su capacidad empresarial. Con relación a su vida y obra como industrial, hay muchos testimonios, a continuación destacamos algunos de los más importantes:

 

Libro: "100 Años de Industria", Editado por la Sociedad de Fomento Fabril con motivo del centenario de su creación (1883-1983)

Lever Murphy y Cía.

En lo que es hoy Caleta Abarca, entre Viña del Mar y Valparaíso, se alzaba en 1889 un complejo industrial que comprendía una fábrica y una población obrera que habían instalado los señores Ricardo Lever y Guillermo Murphy, dando un "gran aliento y una nueva faz al desarrollo de nuestra industria, hecho bien honroso por cierto, tanto para sus propietarios como para el país entero" (cfr. Boletín de la Sociedad de Fomento Fabril Año VI No 6, junio de 1889, pág. 242).

Aproximadamente en 1860, estos dos hombres de empresa comenzaron a trabajar el ramo de la fundición y construcción de maquinaria, cuyo auge se desarrolló durante la Guerra del Pacífico. En los talleres de esta industria se repararon los calderos de casi todos los buques de la escuadra. Entre los trabajos realizados en Caleta Abarca se cuentan numerosos puentes de hierro y dieciocho locomotoras para los ferrocarriles del Estado. De los puentes, cabe mencionar "el puente Mackenna y otros para el Mapocho en Santiago, un puente de ferrocarril para el Maule y otro carretero de 440 metros de largo, compuesto de ocho tramos: cuatro de 50 metros y cuatro de 60; los puentes de los ríos Ñuble, Llrcay, Perquilauquén, Laja y Bío-Bío" (ibidem). Además de las repara ciones de los buques de guerra mencionados, se cuenta el armado de lanchas torpederas y reparaciones a todos los buques de guerra extranjeros llegados a Valparaíso (ibidem).

La fábrica comprendía en aquel entonces: taller para la construcción de carros de carga para ferrocarriles; galpones para la construcción de locomotoras; maestranza con sección de caldereros, herrería, sala de modelos y fundición. El contingente obrero contaba con una población de casas de cal y ladrillo para dos mil personas.

En 1888 la fábrica consumió 5 mil toneladas de hierro y otros metales. Un 60% de su producción abasteció los mercados del norte y sur del país. Poseía 7 motores Tangyes y 3 calderos Lancashire y empleaba una fuerza de 160 caballos. Daba ocupación a 550 obreros que aquel año percibieron salarlos por un monto de 320.000 pesos.

Libro: "Me llamo Viña del Mar". Roberto Silva Bijit, 1974.

 

LA MAESTRANZA QUE SE CONVIRTIÓ EN PLAYA

Muchos se acordarán de esos fierros tan peligrosos que tenía la playa hasta hace unos años y los que tengan mejor memoria (a los años hay que llamarles memoria para disimular un poco) no olvidarán el enorme muelle de Caleta Abarca, que fuera volado espectacularmente con una carga de dinamita, cuando se iniciaron los trabajos del balneario.

Los fierros, el muelle y muchas otras cosas más, pertenecían a La Sociedad de Maestranza y Galvanización, una de las grandes empresas montadas en Chile: Sus dueños eran los señores Lever y Murphy, quienes eran socios en la gran compañía que formaran en 1883. La maestranza ocupaba la mitad de la playa que está hacia el actual Hotel Miramar: Mediante un desvío se comunicaba con la línea férrea que pasaba por sus espaldas. A tres años de su fundación se construyeron las primeras locomotoras para Ferrocarriles del Estado, siendo ellas las primeras locomotoras que se hicieron en América del Sur. Muchas estuvieron cumpliendo servicios por más de 50 años. También fabricaron locomotoras Para el Puerto militar de Talcahuano para la refinería de Azúcar y para un ferrocarril particular en el Perú. De los trabajos realizados para la refinería todavía quedan muchas muestras, como se podrá ver en el ahora remozado muelle Vergara donde están los rieles por los cuales antes corrieron dichas locomotoras soltando por borbotones su humo trabajador.

Allí también hicieron las primeras máquinas para trenes de pasajeros chilenos y sudamericanos. Fabricaron furgones, vagones de carga, grúas a vapor, eléctricas y a mano. Todo tipo de repuestos ferrocarriles y la mayoría de los firmes puentes que existen en la vía férrea del país.

Cuando el salitre necesitó maquinarias industriales para poder echar más dinero todavía a las arcas fiscales, fue la maestranza de Caleta Abarca la encargada de proporcionársela. Pero no sólo al nitrato chileno se le construyeron maquinarias: también a la agricultura, a la minería y a las incipientes fábricas y talleres industriales que comenzaban a florecer en esa época de auge.

Dada la importancia que tuvo "La Sociedad de Maestranza y Galvanización", la Armada Nacional le pidió que acondicionara sus instalaciones. Así fue como parte de ellas se transformaron en un astillero.

Tiempo después botaban al mar 6 destroyers, lanchas torpederas y un barco a vapor paca abastecer a los faros de nuestra costa.

En el primer año de este siglo una botella de champagne se estrelló con el grueso casco del escampavía "Meteoro", dando la orden a su capitán para que comenzara a deslizarse hacia el mar. Había sido construido completamente en el astillero criollo. Era todo de acero. Imponente. Con doble hélice y un desplazamiento de más de 600 toneladas: La alegría de este día fue larga como el primer viaje del "Meteoro" que no se detuvo sino hasta llegar al Estrecho de Magallanes, donde prestó importantes servicios a la Armada.

Tengo entendido que para el año seis su capital era de 120.000,libras esterlinas y que hace medio siglo laboraban allí unas 800 personas, sin contar los administrativos.

En 1918, cuando un grupo de hombres en Europa, le dijo a una gran mayoría que habían estado matándose en los diferentes frentes de combate, que se fueran para sus casas, la maestranza comenzó a armar autos. Al comienzo los propietarios de vehículos manejaban un lujo Con el tiempo se está manejando una necesidad, Además completaron la línea automovilística con un taller que hacía todo tipo de repuestos.

Después del malvado terremoto de comienzos de siglo, la maestranza cambió completamente su aspecto y aprovechó para volver a ampliarse. Cambió los edificios de madera por unos de fierro de mayor capacidad, dotados de poderosos puentes rodantes. Se instaló una línea igual a la del Estado, pero con vagones y locomotoras propias. Parecía que había sido edificada toda de nuevo. Sin embargo, la gran obra fue meterse al mar y clavar los gruesos pilares que sostendría el resistente muelle de carga.

Allí se recibieron barcos que venían con lejanos vientos en sus banderas y con curiosos inventos que hablaban otros idiomas. Allí también despidieron valiosas obras y cargaron esperanzas. Esperanzas industriales que después anclaron en mi tierra su fuerza y hoy con sus chimeneas y sus operarios, me ayudan a crecer.

A su muerte, el diario "El Mercurio" de Valparaíso le dedica la siguiente nota, de donde se saca la foto que guardamos de él.

UN INDUSTRIAL QUE PRESTÓ GRANDES SERVICIOS AL PAIS

Don Ricardo Lever, recientemente fallecido en Limache. -Constructor de naves, puentes y cañones- reparando los buques de la escuadra- Desaparece con él un campeón del progreso y de la industria.

Falleció últimamente en Limache el señor Ricardo Lever, distinguido ingeniero británico que desde su juventud consagró todas sus energías al progreso industrial de nuestro país, fundando una de las empresas que alcanzara y al mayor auge y que abarcara los ramos más interesantes de la ingeniería clásica.

Don Ricardo Lever nació en Prestown, condado de Lancashire, Inglaterra, el 12 de mayo de 1836, siendo hijo del ingeniero don James Lever y de la señora Isabel Gordon.

Terminados sus estudios y llevado por el afán de aventuras, abandonó su patria para llegar a Nueva York en el año 1855, desde donde resolvió irse a Australia en busca de mayores horizontes para sus iniciativas. Después de una corta estada en Melbourne, regresó a Estados unidos, estableciéndose en San Francisco, donde llegó en 1858. Conquistándose luego una envidiable situación dentro de su profesión.

Sin embargo, atraído por las indicaciones de un amigo suyo se vino a nuestro país en el mes de octubre de 1859, estableciéndose con un moderno taller, en nuestra ciudad, en el sitio que hoy está la Unión Chuch, en la calle Condell. En ese local se construyó la primera Caldera hecha en el país y marcó la primera etapa en la jornada de éxito de sus empresas. En 1860 se ampliaba su empresa instalándose en la calle Chacabuco, dotadas de los adelantos de la época. En 1875 transfirió su fábrica a don Guillermo Murphy, quien más tarde habría e ser su socio, y que trabajaba a la sazón, a nombre de los señores Harper, Mac Callum y Cia. Por espacio de trece meses, el señor Lever se dedica a la instalación de maquinarias en varias nacientes empresas, correspondiéndole hacer las de la Refinería de azúcar de Viña del Mar.

Terminado ese trabajo, se instaló nuevamente con su fábrica en la calle Arsenal, hoy Bustamante, del barrio del Puerto. En 1877 entraba a tomar parte en sus negocios el señor Guillermo Murphy, naciendo a la vida la sociedad Lever, Murphy y Cia. Que más tarde había de gozar de tan sólida reputación en el país y en el extranjero.

La marcha prospera de los negocios, permitió la iniciación de empresas de mayores alientos, tales como reparaciones navales, haciéndose la primera en el "Matías Cousiño" y luego después en casi a la totalidad de los barcos que llegaban a nuestra aguas, incluyendo los de la Paciñe Steam Navigation Company, de la Compañía Sud Americana de Vapores, Lota y Coronel, e los barcos de guerra ingleses, norteamericanos, franceses, italianos y, en fin, de cuanta nacionalidad llegaba a Valparaíso.

Más tarde, construían dos vaporcitos aljibes de 150 y 200 toneladas respectivamente, y hacían reparaciones e importancia a los vapores "Wakaru", "Limari", "Copiapo", "Lontué", "Itata" y varios otros.

Cimentada la fama de la fábricade Lever , Murphyy Cía. El gobierno le confió la construcción de los puentes sobre los ríos Maule, Ñuble, Bío Bío, Laja, Perquilanquen, Claro, Lircay, y otros tantos que aún prestan sus servicios y se les reconoce como obras hidráulicas del más grande aliento.

También construyó fuertes en 1864 y 1865 e hizo los primeros cañones de bronce que se fabricaron en el país, convirtiendose esos días su fábrica en un verdadero arsenal de guerra. Reaparó también la "Esmeralda" antes de partir a encontrarse con la corbeta enemiga "Covadonga"; poco después cambió toda la artillería del "Cochrane" y del "Blanco Encalada" colocándole cañones de 9 pulgadas, trabajos que ejecutó en 18 días; cuatro días después estos barcos se apoderaron del "Huascar".

Durante la guerra del Pacífico, coloca nuevas calderas a los buques "O'Higgins", "Chacabuco", "Abato" , "Santa Lucía" y "Piragua", y después de haber sido tomados por los chilenos los buques "Huascar" y "Pilcomayo".

En 1883, los negocios de la fábrica eran tan importantes que hubo de tomar el local de Caleta Abarca, onde se construyó la primera locomotora hecha en el país, alcanzando a construir 390 más por cuenta del Gobierno. Además, construyó dos para el servicio del apostadera naval de Talcahuano, dos para la refinería de azúcar de Viña del Mar y una para don Jorge Sharpe para su ingenio de azúcar en el Perú.

En el establecimiento de Caleta Abarca, en que pensó instalar un astillero, construyó el "Meteoro" para la Armada Nacional, escanpavía de 630 toneladas que prestó buenos servicios a la Marina, y por último, se armaron igualmente varios torpederos que el Gobierno trajo de Europa, y asi mismo se construyó el faro "Lengua de Vaca" con su base y torre de hierro.

Retirado más tarde de los negocios, el señor Lever que había constituido su familia en nuestro país se quedó disfrutando de su bien ganado reposo, hasta que ayer lo ha sorprendido la muerte en su residencia de Limache. Después de una vida de esfuerzos y de lucha que es todo un ejemplo.

Ha muerto un campeón del progreso industrial de nuestro país. Un extranjero que hizo de nuestro suelo su patria y que contribuyó a su grandeza con todas las energías de su temple vigoroso y sus iniciativas de hombre de vastas empresas.

La noticia de su muerte, por lo tanto, no solo afectará a la colectividad británica de la cual era un miembro distinguido, sino que nos toca de cerca, pues don Ricardo Lever tenía títulos suficientes para considerarse chileno y para ser acreedor al respeto general.

Su carácter franco, sus condiciones de hombre de hogar, sus virtudes privadas y el alto ejemplo de tesón que lega a sus hijos y a cuantos le conocieron, como sus colaboradores en sus trabajos o los que disfrutaron de su amistad. Hace más sensible la muerte de don Ricardo Lever que enluta hogares distinguidos de nuestra sociedad.

Este puente cruza El Mapocho, en santiago.

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